GLOSARIO DE TÉRMINOS
Facilitadora:
Dra. Enma Rodríguez
Perspectivas
epistemológicas en la Producción de Saberes
Doctorado
en Ciencias de la Educación-Universidad Nacional Experimental “Rómulo Gallegos
Elaborado
por: Isbelia Pinilla de Serrano (Sección A-tarde)
Un pensamiento de Einstein dice: “En los
momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”
Me pregunto: y si contrapone una doxa? cuál es la vía de la verdad? O cuál es
la opinión? Sin embargo, su tenacidad y su brillantez, lo llevaron a publicar
en 1905 seis artículos que revolucionaron la ciencia, entre ellos, la explicación
del efecto fotoeléctrico y la Teoría Especial de la Relatividad. Cuando en 1915 publica su Teoría General de
la Relatividad, la comunidad científica rectifica los paradigmas y los dogmas
empiezan a ser escudriñados. Con una epistemología suficientemente sólida, se
impone la nueva visión que llega a considerar la teoría Newtoniana, como un caso especial de su análisis. Sin embargo, la ontología de Einstein, al
igual que la de Newton, no pueden ser consideradas inconsistentes…ambas tienen
un proceso matemático que la solidifica. La historia cuenta que Eisntein (precursor
del Círculo de Viena), reconoció que algunos de sus hallazgos pueden ser
considerados serendipias…
En su libro “La Física, aventura del
Pensamiento” (1939), planteaba que su
actividad científica formaba parte de las contribuciones filosóficas presentes
en la historia, con el ánimo de entender los misterios de la naturaleza, aún se
revisa el aspecto gnoseológico de su impacto. La importancia del valor axiológico de su
investigación, sin descuidar la teleología, le han hecho perdurar en el tiempo...
Y hoy aún seguimos confirmando, que lo único absoluto es, que nada es
absoluto!!!! “Isbelia”
Axiología
El término axiología proviene
del griego άξιος 'valioso' y
λόγος 'tratado', o filosofía de los valores, es la rama
de la filosofía que estudia la
naturaleza de los valores y
juicios valorativos. El término axiología fue empleado por primera vez por Paul
Lapie en 1902 y posteriormente
por Eduard von Hartmann en 1908.
La reflexión explícita
acerca de los valores, sin embargo, es anterior a la noción de axiología y
puede remontarse a Hume, quien se preocupa principalmente por los valores morales
y estéticos y elabora una teoría anti metafísica y nominalista de los valores.
Con todo, la teoría de Hume define los valores como principios de los juicios
morales y estéticos, visión que será criticada por Friedrich Nietzchey su
concepción genealógica de los valores, según la cual no sólo los juicios
estéticos y morales dependen de valores, sino que hasta las verdades
científicas y las observaciones cotidianas responden a ciertos valores y formas
de valorar. Por otro lado, también Marx utiliza un concepto económico de valor
para fundamentar en buena medida sus críticas y análisis socioeconómicos.
La axiología no sólo
trata los valores positivos, sino
también de los valores negativos, analizando los principios que permiten considerar
que algo es o no valioso y considerando
los fundamentos de tal juicio. La investigación de una teoría de los valores ha
encontrado una aplicación especial en la ética y en la estética, ámbitos donde
el concepto de valor posee una
relevancia específica. Algunos filósofos
como los alemanes Heinrich Rickert o Max Scheler han realizado diferentes propuestas
para elaborar una jerarquía adecuada de los valores. En este sentido, puede
hablarse de una «ética axiológica», que fue desarrollada, principalmente, por
el propio Scheler y Nicolai Hartmann.
Desde el punto de
vista ético, la axiología es una de las dos principales fundamentaciones de la
ética, junto con la deontología.
De acuerdo con la
concepción tradicional, los valores pueden
ser objetivos o subjetivos. Ejemplos de valores objetivos incluyen el bien, la
verdad o la belleza, siendo
finalidades ellos mismos. Se consideran valores subjetivos, en cambio, cuando
estos representan un medio para llegar a un fin (en la mayoría de los casos caracterizados por un
deseo personal). Además, los valores pueden ser fijos (permanentes) o dinámicos
(cambiantes). Los valores también pueden diferenciarse a base de su grado de
importancia y pueden ser conceptualizados en términos de una jerarquía, en cuyo
caso algunos poseerán una posición más alta que otros. El problema fundamental
que se desarrolla desde los orígenes mismos de la axiología, hacia fines del
siglo XIX, es el de la objetividad o subjetividad de la totalidad de los
valores. Max Scheler se ubicará en la primera de las dos posiciones. El
subjetivismo se opondrá, desde el principio, a este enfoque. Y entenderá (a la
antigua manera de Pitágoras) que lo
estrictamente humano es la medida de todas las cosas, de lo que vale y de lo
que no vale, y de la misma escala de valores, sin sustento en la realidad
exterior. Alfred Jules, en “Lenguaje, verdad y lógica”, su obra temprana, dejará los juicios
de valor fuera de toda cuestión, en virtud de que no cumplen con el principio
de verificación empírica. De esta manera, lo ético y lo estético no son más que
«expresiones» de la vida espiritual del sujeto. No una captación comprobable
del mundo externo.
Desde el punto de
vista de Nietzsche, sin embargo, no hay una diferencia esencial entre lo que la
concepción tradicional llama «juicios de valor» y los juicios científicos, ya
que ambos están fundamentados en valoraciones que se han configurado
históricamente y que constituyen por sí mismas los modos específicos de
interpretar y vivir. Asimismo, tampoco hay diferencia esencial entre el juzgar
y el actuar, ya que ambas cosas consisten en el despliegue de ciertas fuerzas
que por definición son fuerzas que valoran y cuyo movimiento también depende de
valoraciones previas.
Dentro del pensamiento
filosófico existe un punto central que es cómo queremos llegar a ser en el
futuro, en un estado mejor. Para poder pasar de un estado actual a un mejor
estado es necesario que se comprenda primero que para hacer mejoras tenemos que
fundarlas en ciertos puntos claves. En el pensamiento los hemos llamado siempre
la axiología filosófica o axiología existencial, es decir los valores, que son
aquellos fundamentados de la acción que nos pueden llevar a un estado mejor el día
de mañana, esto se debe a que los valores dan sentido y coherencia a nuestras
acciones.
http://www.definicionabc.com/general/axiologia.php
[Fecha de consulta: 18-06-2012]
Ciencia
El término ciencia proviene del latín scientia, de scire, que
significa saber. Es la actividad humana
productora de conocimiento científico. Aquella actividad cultural humana que
tiene como objetivo la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático
del saber. Así definida, esta actividad
podría confundirse con otras parecidas con un objetivo parecido, como la
filosofía, el arte, y hasta la misma religión. Pero la actividad científica se
distingue de otras similares por sus características específicas: el
conocimiento del que trata es un conocimiento racional, que se refiere al mundo
material o naturaleza, cuyas regularidades quiere explicar y predecir; obtenido
mediante un método experimental, del cual forman parte la observación, la experimentación
y las inferencias de los hechos observados; es sistemático porque se organiza
mediante hipótesis, leyes y teorías, y es un conocimiento objetivo y público,
porque busca ser reconocido por todos como verdadero o, por lo menos, ser
aceptado por consenso universal. Así entendido, el concepto de ciencia debería
aplicarse exclusivamente a las denominadas ciencias empíricas, como la física o
la zoología, excluyendo a las llamadas ciencias formales, como la matemática y
la lógica. Pero estas últimas son también ciencias en el pleno sentido de la
palabra porque, si bien no se refieren a hechos de la naturaleza, son también
un conocimiento universal, sistemático y metódico, proporcionan los
instrumentos de cálculo e inferencia, necesarios para el método y la
sistematización de las ciencias empíricas y, además, también mantienen alguna
relación con la naturaleza, de la cual constituyen modelos o formas para
pensarla.
Históricamente,
este tipo de conocimiento tuvo sus orígenes en Grecia, hacia el s. VI a.C., en
las colonias jonias de Asia Menor, primero en forma de conocimientos de
matemáticas y astronomía, y luego en forma de cosmologías nuevas que
sustituyeron -en sus métodos, pero no en sus objetivos- a las viejas
cosmogonías, tanto griegas y egipcias como babilónicas y hebreas. A este primer
nacimiento se añadió, en el s. XVII, también en occidente y en la cuenca del
Mediterráneo, el segundo y definitivo surgimiento de la ciencia, gracias a la
renovación del modelo astronómico del mundo por obra de Nicolás Copérnico y,
luego, a la aplicación del método matemático a los fenómenos físicos de la
naturaleza, obra de Galileo. Estos autores y quienes siguieron apoyándose en su
modelo de investigar dieron origen a lo que se denominó entonces «ciencia
nueva» y posteriormente «ciencia moderna», la cual, con la síntesis posterior
de la mecánica clásica de Newton, que supuso su culminación, se constituyó en
modelo de conocimiento científico, o de ciencia, para toda la civilización
posterior. Cuatro son los períodos que suelen destacarse como característicos
de la aparición y constitución histórica de la ciencia:
1. El paso de las primitivas
cosmogonías (babilónicas, egipcias, hebreas y griegas) a las nuevas
cosmologías, iniciadas por el pensamiento racional de los jonios del Asia
Menor, hecho que supone el surgimiento de la filosofía en el s. VI a.C.
2. La aparición de la tradición
geocéntrica y geoestática por obra de Platón y Aristóteles y, sobre todo, de la
astronomía y la física aristotélicas
3. La crisis y crítica (según
algunos, gradual a partir de la Edad Media) de las ideas aristotélicas, en la
denominada revolución científica, a comienzos de la era moderna, con el
establecimiento del paradigma de la mecánica de Newton
4. Las modificaciones de este mismo
paradigma, y por lo mismo, de la mecánica clásica y del modelo clásico de
ciencia, por obra de la teoría de la relatividad especial de Einstein, en
cosmología, y la nueva física cuántica, en lo relativo a la constitución de la
materia.
Las
características básicas de que goza la ciencia son las mismas que se atribuyen
al conocimiento científico, ya que, en definitiva, son una sola y misma cosa
(uno es el resultado de la actividad y la otra es la actividad humana que lo
produce), y sólo a ellos se aplica la noción de episteme, tal como se
denominaba al verdadero saber entre los griegos, por oposición a la mera
opinión, que se consideraba conocimiento impropio o saber infundado. Pero debe
reducirse a su justa medida el valor de verdad de la ciencia. Y, así, la
filosofía de la ciencia resalta el aspecto de provisionalidad del conocimiento
científico e insiste en que la ciencia es sobre todo aquella actividad racional
que consiste en proponer teorías provisionales, a modo de conjeturas audaces, a
partir de los problemas que surgen de nuestra adaptación al medio, para
someterlas a la prueba del experimento, contrastándolas con los hechos, a fin
de descubrir su posible falsedad. De aquí que lo que caracteriza al desarrollo
de la ciencia no sea precisamente la acumulación de conocimientos, sino la
«indagación de la verdad persistente y temerariamente crítica»
http://www.proyectoafri.es/ffia1/cd3fciencia/ffiaciencia/dicc_de_epistem.htm [Fecha de consulta: 15-06-2012]
Círculo de Viena
El Círculo
de Viena (Wiener Kreis en alemán) fue un organismo científico y filosófico formado
por Moritz Schick (República Federal de Alemania) en Viena, austria,
en el año 1922 y
disuelto definitivamente en 1936. Este movimiento, con el nombre original de Círculo de Viena para la concepción
científica del mundo, se ocupa principalmente de la lógica de
la ciencia,
considerando la Filosofía como una disciplina encargada de distinguir
entre lo que es ciencia y lo que no, y de la elaboración de un lenguaje común a
todas las ciencias.
Los miembros del
círculo de Viena publicaron en 1929 su manifiesto programático, en un opúsculo
titulado “La Visión Científica del
Mundo”.
Propusieron utilizar
un lenguaje común que debía ser elaborado por la filosofía,
basándose en el lenguaje de la física, por
ser ésta la disciplina científica de mayores avances y la que practicaba
profesionalmente, muchos de los miembros del círculo. Para el Círculo de Viena
la filosofía tiene la acepción de una disciplina más bien ligada a lógica y el empirismo inglés, que define lo
relevante de los enunciados. La publicación en 1922 de Ludwig Wittgenstein de su
Tractatus Logico-Philosophicus que
influyó en los trabajos del Círculo y reafirmó posiciones previas en cuanto a
tratar la ciencia como un conjunto de proposiciones con sentido y relevantes.
El proyecto del
Círculo de Viena comenzó a difundirse a partir de los trabajos de la revista “Erkenntnis” dirigida por Rudolf
Carnap, en la cual se publicaron los principales aportes de este movimiento. Karl Popper hizo una
presentación de su obra “La Lógica de la
Investigación Científica” que influyó en forma importante en el
Círculo. Si bien se identificó con ciertas premisas que están en falsacionismo,
nunca se consideró o asoció
posteriormente con el Círculo siendo un crítico de su positivismo.
El círculo de Viena se
disolverá producto de la presión política y ascenso del nazismo en Austria.
En 1936, Moritz Schlick sería
asesinado por un estudiante Nazi, Johann Nelbock,
situación justificada por la prensa alemana de la época. Tras estos
acontecimientos, la mayor parte de los miembros del círculo de Viena escaparon
a otros países donde seguirán desarrollando su filosofía: el Positivismo Lógico, pero ya no como
un círculo, sino de manera diseminada.
En 1939 Rudolf Carnap, Otto Neurath y
Charles Morris publican la
Enciclopedia Internacional de la Ciencia Unificada. Si bien el empirismo lógico siguió desarrollándose por un tiempo,
este volumen es considerado como el último trabajo realizado por el Círculo de
Viena.
La filosofía del
Círculo de Viena aboga por una concepción
científica del mundo, defendiendo el empirismo de David Hume, John
Locke y Ernest Mach, el método de la inducción, la búsqueda de la unificación del lenguaje de la ciencia y la refutación de la
metafísica. Esta filosofía es una forma de empirismo y una forma de positivismo
conocida con los nombres de Positivismo
lógico, neopositivismo, empirismo lógico
o neoempirismo, aunque los miembros del Círculo de Viena preferían
llamarlo empirismo consecuente.
El positivismo y el empirismo
lógico o neoempirismo no precisaban
distinción alguna, pues disponían de criterios objetivos con los que poder responder: los
principios de verificación y de confirmación respectivamente. Sin
embargo, tan pronto como se identifica el conocimiento con el conocimiento
probado o confirmado, en cierto grado surge el escollo de tener que justificar
el inductismo como doctrina
legitimadora de las inferencias
Podemos considerar
como miembros del Círculo de Viena: Moritz Schlick, Rudolf Carnap, Otto Neurath, Herbert Feigl, Philipp Frank, Friedrich
Waismann, Johan Craidoff, Hans Hahn, Hans
Reichenbach, Kurt Gödel, Carl Hempel, Alfred
Tarski, A. J. Ayer, Charles Morris, Felix Kaufmann, Victor Kraft, Sigmund Freud,
Otto Weininger, Carl Hempel, Karl Popper
Y podemos considerar como precursores del Círculo
de Viena a los siguientes autores: Auguste Comte, Albert Einstein, Gottlob
Frege, David Hume, Ernst Mach, Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein, Hans
Kelsen
http://campusvirtual.unex.es/cala/epistemowikia/index.php?title=C%C3%ADrculo_de_Viena
[Fecha de consulta: 13-06-2012]
Dogma
Un dogma es, según el
diccionario de la Real Academia Española, una proposición que se asienta por
firme y cierta y como principio innegable de una ciencia. Sin embargo, su
sentido más común es el de una doctrina sostenida
por una religión u otra
organización de autoridad y que
no admite réplica; es decir, es una creencia individual o colectiva no sujeta a
prueba de veracidad, cuyo contenido puede ser religioso, filosófico, social,
sexual, etc., impulsado por una utilidad práctica. La enseñanza de un dogma o
de doctrinas, principios o creencias de
carácter dogmático se conoce como adoctrinamiento.
En su origen (del
latín dogma, y este del
griego δόγμα) el término podía
significar una norma o decreto emitido por una autoridad, o una opinión
característica de una escuela filosófica.
Con el crecimiento de la autoridad de la Iglesia Católica, la palabra adquirió
el que ahora es su significado más usual, dogma teológico o dogma de fe, del que derivan -por
analogía- el resto de los usos habituales. De donde surge la tercera acepción
del DRAR: el dogma es, pues, el
"fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o
religión".
Téngase presente que en las definiciones del DRAE el significado de la palabra ciencia es tan extenso, que abarca incluso a las ciencias ocultas, como la astrología y la alquimia. La Real Academia Española no menciona un ejemplo de un dogma en el campo de las ciencias basadas en el método científico, ya que estas carecen de fundamentos o puntos capitales que sean de carácter innegable
Téngase presente que en las definiciones del DRAE el significado de la palabra ciencia es tan extenso, que abarca incluso a las ciencias ocultas, como la astrología y la alquimia. La Real Academia Española no menciona un ejemplo de un dogma en el campo de las ciencias basadas en el método científico, ya que estas carecen de fundamentos o puntos capitales que sean de carácter innegable
Doxa
Doxa (δόξα) es una palabra griega que se suele traducir por 'opinión'.
Fue un concepto utilizado por Parménides, al distinguir la «vía de la verdad»
de la «vía de la opinión», y más tarde por Platón.
Según Platón la doxa
se trata de un conocimiento fenomenológico y,
en consecuencia, según él, engañoso. La doxa comprendería dos grados: epitaxia (εἰκασία) y
pistis (πίστις), es decir,
imaginación y fe o creencia. Platón contrapone la doxa a la episteme; a veces esta última se
traduce como conocimiento científico pero, según Platón, la episteme solo tiene
desarrollo en el mundo de las ideas (conocimiento intelectual) y no el mundo
sensible (conocimiento sensible).
Platón criticaba la
doxa, pero, sobre todo, despreciaba a quienes hacían del falso conocimiento y
de la apariencia de sabiduría un medio de lucro personal o de ascendencia
social. A estos personajes los denominaba doxóforos, «aquellos cuyas palabras en el Ágora
van más rápidas que su pensamiento». Una definición que bien
podría aplicarse hoy a la mayoría de los impropiamente llamados «tertulianos»
en los medios de comunicación actuales, «profesionales de la opinión».
Existe una relación
entre la doxa y la episteme explicada
a través de la alegoría de la
caverna.
La palabra doxa tomó un nuevo significado entre el 3 y 1 ª siglos aC,
cuando los "setenta" (evdomikonta ) eruditos hebreos en
Alejandría tradujo las Escrituras hebreas al griego. En esta traducción de
las Escrituras, llamada la Septuaginta, los estudiosos hecho que la palabra
hebrea para "gloria" (כבוד, kavod ) como doxa . Esta traducción de
las Escrituras Hebreas fue utilizada por la iglesia primitiva y es citado con
frecuencia por los autores del Nuevo Testamento. Los efectos de este nuevo
sentido de la doxa como
"gloria" se evidencia por el uso ubicuo de la palabra en todo el
Nuevo Testamento y en los servicios de adoración de la Iglesia
Ortodoxa Griega , que refleja el comportamiento o en la
práctica más que una opinión personal. Este cambio semántico en la
palabra doxa también se ve en la palabra rusa слава ( Slava ),
lo que significa la gloria ,
pero se utiliza con el significado de la creencia , opinión en palabras como
православие ( pravoslavie , es decir, la ortodoxia ,
o, literalmente, la fe verdadera ).
Pierre Bourdieu , en su Esbozo de una
teoría de la práctica , utilizó el término doxa para
referirse a lo que se da por sentado en cualquier sociedad en
particular. La doxa , en su opinión, es la experiencia
por la cual "el mundo natural y social que aparece como evidente por sí
misma" Abarca lo que cae dentro de
los límites de lo pensable y lo decible ("el universo del discurso es
posible"), lo que "hace falta decir, porque se trata de
decir". Las instancias humanistas de la aplicación de Bourdieu de la
noción de doxa son a ser rastreada en Distinción en la
doxa fija los límites de la movilidad social en el espacio social a
través de límites impuestos sobre el consumo característico de cada uno
sociales individuales: algunos artefactos culturales son reconocidos por la
doxa por ser inapropiado a la posición social real, por lo
tanto, la doxa ayuda a petrificar los límites sociales , el
"sentido de su lugar", y el propio sentido de pertenencia, que está
estrechamente relacionada con la idea de que "esto no es para nosotros"
( ce n'est pas nous vertido). Así, los individuos se
convierten en sujetos voluntarios de las estructuras mentales incorporadas que
les privan de más consumo deliberado.
http://es.wikipedia.org/wiki/Doxa
[Fecha de consulta: 18-06-2012]
Epistemología
El término
epistemología proviene del griego ἐπιστήμη
(episteme), que significa
"conocimiento", y λόγος
(logos),
"estudio". Es la rama de la
filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento. Etimológicamente significa
“estudio del conocimiento” o “estudio de la ciencia”. La epistemología, como teoría del
conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas,
psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los
criterios por los cuales se le justifica o invalida, así como la definición
clara y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad,
objetividad, realidad o justificación.
La epistemología
encuentra sus primeras formas en la Grecia Antigua, en filósofos como Platón.
En Grecia, el tipo de conocimiento llamado episteme se oponía al conocimiento denominado doxa. . Hoy en día, sin embargo, el término
"epistemología" ha ido ampliando su significado y se utiliza como
sinónimo de "teoría del conocimiento".
No se debe confundir a
la epistemología con:
La
gnoseología: Muchos autores franceses e ingleses
identifican el término "epistemología" con lo que en español se
denomina "gnoseología" o "teoría del conocimiento", rama de
la filosofía que se ocupa del
conocimiento en general: el ordinario, el filosófico, el científico, el matemático,
etc. De hecho, la palabra inglesa "epistemology" se traduce al
español como "gnoseología".
La filosofía de la ciencia: La epistemología
también se suele identificar con la filosofía de la ciencia, pero se puede
considerar a esta última como más amplia que la epistemología. Algunas
suposiciones que son discutidas en el marco de la filosofía de la ciencia no
son cuestionadas por la epistemología, o bien se considera que no influyen en
su objeto de estudio
La metodología: El
metodólogo no pone en tela de juicio el conocimiento ya aceptado como válido
por la comunidad científica sino que se concentra en la búsqueda de estrategias
para ampliar el conocimiento. Por ejemplo, la importancia de la estadística, está fuera de
discusión para el metodólogo, pues constituye un camino para construir nuevas
hipótesis a partir de datos y muestras. En cambio, el epistemólogo a la vez
podría cuestionar el valor de esos datos y muestras y de la misma estadística.
La epistemología
propiamente dicha comienza en el Renacimiento.
El conocimiento científico aparecerá en ella como conocimiento, análisis
y síntesis de los fenómenos, es decir, de la apariencia o manifestación de la
realidad en la experiencia humana. Los
momentos más importantes de la maduración de esta metodología de la ciencia
como crítica racional de los fenómenos de experiencia están representados por
Kepler (1571-1630) y Galileo
Galilei (1564-1642), Francis Bacon (1561-1626), René
Descartes (1596-1650), Isaac
Newton (1642-1727), Locke (1632-1704), Leibniz (1646-1716) y Kant.
En el siglo XX, la epistemología científica
queda agrupada en tres grandes escuelas o generaciones: el neopositivismo
lógico, el racionalismo crítico y el pos popperianismo. El neopositivismo
lógico tuvo en Bertrand Russell (1872-1970)
y Ludwig Wittgentein (1889-1951)
sus dos principales predecesores. Bajo su influencia, se formó en los años
veinte de este siglo el llamado Círculo
de Viena, con el que el positivismo se
transforma en neopositivismo lógico y toma cuerpo la primera gran escuela de
epistemología científica en el siglo XX.
Entonces, podemos decir que la epistemología es una disciplina que estudia cómo se genera y se valida el conocimiento de las ciencias. Su función es
analizar los preceptos que se emplean para justificar los datos científicos,
considerando los factores sociales, psicológicos y hasta históricos que entran
en juego. En ese sentido, podemos
establecer de manera más clara aún que la epistemología de lo que se encarga es
de abordar la filosofía y el conocimiento a través de la respuesta a diversas
preguntas de vital importancia como las siguientes: ¿qué es el conocimiento?,
¿cómo llevamos a cabo los seres humanos el razonamiento? o ¿cómo comprobamos
que lo que hemos entendido es verdad?
http://www.rae.es/RAE/Noticias.nsf/Home?ReadForm
[Fecha de consulta: 18-06-2012]
Filosofía
El término filosofía viene del latín philosophía y éste del
griego φιλοσοφία que significa: amor al saber, derivado de filos
que significa amar y sophia: saber, sabiduría.
Se considera como un conjunto
de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más
generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el
sentido del obrar humano.
Etimológicamente,
en una traducción excesivamente convencional, «amor a la sabiduría», donde la
palabra sophía, en lugar de ser traducida como «sabiduría», término con
connotaciones grandilocuentes, debe traducirse como «saber teórico», o, en
palabras de Aristóteles, como «entendimiento y ciencia»; de igual manera, philos,
el «amigo» o el «amante» de este saber intelectual puede entenderse, a la
manera de Platón, como aplicado a aquel que desea o está ávido de
saber.
Históricamente,
la invención -hecha por los griegos de las colonias jonias de Asia Menor, hacia
el s. VI a.C.,- de hacer frente con la reflexión racional a los problemas que
les presentaba la naturaleza. La invención consistió -es la tesis de Karl R.
Popper- en un cambio de actitud ante las afirmaciones tradicionales acerca del
mundo y el lugar que ocupa el hombre en el mundo, sobre todo acerca de los
orígenes de ambos, debido a profundas transformaciones sociales. De una actitud
tradicional, conservadora y acrítica, basada en el mito, se pasa a una actitud
nueva, innovadora y crítica, que se expresa mediante teorías sobre el mundo, a
los comienzos rudimentarios. Esta actitud llega a convertirse en la tradición
de criticar teorías, de modo que la filosofía, primero, y luego la ciencia, que
irá naciendo de aquélla, no son más que la actitud crítica del hombre ante las
cosas -la naturaleza, el universo y él mismo-, tal como se ha desarrollado a lo
largo de la historia.
Cómo se
ha entendido y desarrollado esta actitud crítica, o esta actividad de reflexión
racional, a través de los tiempos constituye la historia de la filosofía y de
la ciencia, y aun de la misma civilización. En líneas generales, tras la
espléndida aparición del pensamiento griego, que desarrolla la filosofía
primero como un saber acerca de la naturaleza (presocráticos), luego como un
saber sistemático e integral (Platón y Aristóteles) y, finalmente, como una
forma ética de vivir (helenismo), la filosofía se funde de nuevo con el
pensamiento religioso, de donde había surgido como crítica y alternativa, en
parte para confundirse con él y en parte para reelaborarlo desde su interior
(neoplatonismo, cristianismo, filosofía escolástica). Tras una larga y más bien
confusa, pero en ningún modo infructuosa relación que la fe y la razón
mantienen en el mundo medieval occidental, ya sea cristiano, árabe o judío, el
pensamiento racional se reestructura de forma autónoma con el Renacimiento y la
revolución científica. Así como en esta época nace la ciencia moderna, hace
también su aparición la filosofía moderna.
Descartes
establece la nueva función de la filosofía: asegurar la certeza del
conocimiento humano; la misión de la filosofía es poner en claro en qué
fundamenta el sujeto humano su confianza en saber. Racionalismo y empirismo son
dos maneras de responder a lo mismo: la certeza la da la razón o la experiencia.
Hay acuerdo en admitir la existencia de un conocimiento objetivo y común; el
desacuerdo está en el método de conseguirlo y en la medida en que es posible
conseguirlo.
Kant
invierte sustancialmente la perspectiva y la actitud crítica se dirige al mismo
sujeto que la ejerce; se investiga su capacidad estructural de conocer y, como
resultado del «giro copernicano», establece que el conocimiento es, de algún
modo, constituido por el mismo sujeto humano -por la naturaleza humana-, no
sólo en sus límites sino también en su mismo contenido, y este conocimiento es
universal y el mismo para todos porque la naturaleza humana es la misma en
todos. En la historia posterior a Kant, la creencia en una naturaleza humana y
en un solo tipo de racionalidad ha sido puesta en cuestión. Además de
naturaleza, hay historia y evolución y, además de razón, valores, estructuras
económicas, inconsciente y vida. No puede darse ya por supuesto que existe una
cosa tal como racionalidad y naturaleza humana, igual como no hay una cosa
objetiva que pueda llamarse «verdad»; más bien hay que preguntarse por cuáles
son las condiciones que hacen posible que haya racionalidad, naturaleza y
verdad.
El
desarrollo de las mismas ciencias empíricas durante los dos últimos siglos, y
sobre todo el de su metodología, ha llevado a la conclusión de que la
investigación científica no apunta simplemente a la verdad y a la certeza. El
valor de la ciencia es incuestionable y sus procedimientos son modelos de
racionalidad, pero lo son precisamente porque cree que debe cuestionarse a sí
misma constantemente.
No porque
haya una naturaleza, un modelo de racionalidad y un conocimiento verdadero se
ponen los hombres de acuerdo; más bien porque los hombres se ponen de acuerdo
es posible hablar de conocimiento verdadero, de racionalidad y de aquello que
es, o ha de ser, común a todos.
A la
filosofía corresponde, en los distintos ámbitos en que es necesario el acuerdo
-en lo social, en lo ético, en lo teórico, en lo científico- tratar de las
condiciones que lo hacen posible y de los términos en que puede establecerse.
Aunque a
lo largo de su historia la filosofía ha consistido en un saber sustantivo y
autónomo, en ocasiones, ha sido el único saber disponible; en la actualidad no
se atribuye a la filosofía un objeto propio de estudio, por la simple razón de
que puede abarcarlos todos. Las ciencias son posteriores a la filosofía en
cuanto a su nacimiento cronológico, pero ésta ejerce ahora su actividad tras la
actividad de las ciencias. Por esto suele definirse la filosofía como una
reflexión de segundo orden que se ejerce sobre otras actividades reflexivas de
primer orden. Estas actividades reflexivas de primer orden se ejercen
directamente sobre la naturaleza en su sentido más amplio, que abarca desde el
universo hasta el individuo pasando por la sociedad y la historia, y sobre esta
actividad primera reflexiona posteriormente la filosofía, analizando,
criticando, dilucidando, interpretando o evaluando sus presupuestos, sus
conceptos básicos, sus métodos, sus resultados y sus objetivos.
No
constituye, pues, la filosofía un cuerpo de doctrinas, propio y exclusivo, y
distinto de los demás saberes, sino una actividad racional de reflexión sobre
todos aquellos aspectos que se consideran fundamentales en distintos ámbitos de
la vida humana. Esta actividad se desarrolla
constituyendo sus propias reflexiones teóricas en aquellos aspectos no
susceptibles de ser tratados científicamente o técnicamente, y sometiendo a
crítica, con todos los medios de que dispone la racionalidad humana -desde
procedimientos formales de la lógica y del análisis del lenguaje hasta la sola
actividad reflexiva, nociones fundamentales, creencias básicas, objetivos y
métodos de la vida científica o de la vida ordinaria.
La
invención del término «filosofía» suele atribuirse al pensador y matemático
griego Pitágoras de Samos, aunque no se conserva ningún escrito
suyo que lo confirme. Según la tradición, hacia el año 530 a. C., el tirano León trató
de sabio a Pitágoras, el cual respondió que él no era un sabio, sino alguien
que aspiraba a ser sabio, que amaba la sabiduría. Según Pitágoras, la vida era
comparable a los juegos
olímpicos, porque en ellos encontramos tres clases de personas: las que buscan
honor y gloria, las que buscan riquezas, y las que simplemente buscan
contemplar el espectáculo, los filósofos.
Años
más tarde, Platón agregó más significado al término
cuando contrapuso a los filósofos con los sofistas.
Los filósofos eran quienes buscaban la verdad, mientras que los sofistas eran
quienes arrogantemente afirmaban poseerla, ocultando su ignorancia detrás de
juegos retóricos o adulación, convenciendo a otros de cosas infundadas o
falsas, y cobrando además por enseñar a hacer lo mismo. Aristóteles adoptó esta distinción de su maestro,
extendiéndola junto con su obra a toda la tradición posterior.
El
texto más antiguo que se conserva con la palabra «filosofía» se titula Tratado
de medicina antigua, y fue escrito hacia el año 440 a. C. Allí se dice que la medicina
«moderna» debe orientase hacia la filosofía, porque sólo la filosofía puede
responder a la pregunta ¿qué es el hombre?
Las ramas y los problemas que componen la filosofía han
variado mucho a través de los siglos. Por
ejemplo, en sus orígenes, la filosofía abarcaba el estudio de los cielos que
hoy llamamos astronomía, así como
los problemas que ahora pertenecen a la física.
Sin embargo, algunas de las ramas centrales de la filosofía en el presente son:
Metafísica, Gnoseología, Lógica, Ética, Estética, Filosofía: política, del
lenguaje, de la mente, de la historia.
http://es.wikipedia.org/wiki/Filosof%C3%ADa [Fecha de consulta: 15-06-2012]
Gnoseología
El término gnoseología viene del griego γνωσις, gnosis, que significa "conocimiento" o "facultad de
conocer", y λόγος, logos,
"razonamiento" o "discurso". También llamada teoría del conocimiento, es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen y
el alcance del conocimiento. La gnoseología no estudia los conocimientos
particulares, como pueden ser el conocimiento de la Física, de la Matemática o de nuestros alrededores inmediatos,
sino el conocimiento en general, aunque puede hablar sobre los límites y el
fundamento de otros conocimientos particulares (por ejemplo, al dilucidar qué
valor tiene una "medida" usada por la Física). Estudia la naturaleza,
el origen y el alcance del conocimiento, es decir que estudia el conocimiento
en general.
Los problemas en torno
al conocimiento son centrales en la filosofía y su consideración se inicia con
la filosofía misma, especialmente con Platón, en
especial en su diálogo titulado Teeteto. Prácticamente todos los grandes
filósofos han contribuido a la gnoseología.
Es obvio que otras
disciplinas también se ocupan del conocimiento, pero desde otros puntos de
vista. La psicología lo hace encarando los aspectos de la
vida mental que en el conocer están implícitos. La lógica también se ocupa del tema, pero sus
miras están puestas en la corrección o incorrección de las proposiciones y de
los razonamientos o argumentaciones, y no en la relación entre el conocimiento
y el objeto del mismo. La ontología,
a su vez, también se ocupa de gnoseología, pero atendiendo al objeto, a la
naturaleza de los objetos del conocer, a su clasificación en reales o ideales
(matemática y lógica).
Ontología
El término ontología proviene del grtiego ὄν,
ὄντος, que significa el ser, y –logía. Parte de la metafísica que
trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales.
Muchas preguntas
tradicionales de la filosofía pueden ser entendidas como preguntas de
ontología: ¿Existe Dios? ¿Existen entidades mentales, como ideas y
pensamientos? ¿Existen entidades abstractas, como los números? ¿Existen los
universales? Además, la ontología
estudia la manera en que se relacionan las entidades que existen. Estudiantes de Aristóteles utilizaron el término metafísica por primera vez (literalmente quiere
decir "después de la física") para referirse a lo que su maestro
describió como "filosofía primera", posteriormente conocida como
ontología. La ontología es la investigación del ser en tanto que ser, o del ser en
general, más allá de cualquier cosa en particular que es o existe. En algunos
filósofos, sobre todo de la escuela de Platón, sostienen que todos los
sustantivos se refieren a entidades existentes. Otros afirman que los
sustantivos no siempre nombran entidades, sino que ofrecen una forma de
referencia a una colección de objetos o sucesos. En este sentido, la mente, en
lugar de referirse a una entidad, se refiere a una colección de sucesos
mentales experimentados por una persona.
Al parecer el primero
en usar la expresión “ontología" (aunque con caracteres griegos) en
sentido filosófico fue Rodolfo Goclenio en
obra Lexicon philosophicum, quo tanquam clave philosophiae fores aperiuntur en el año 1613. Se afirma allí que la
ontología es la filosofía del ente. Después
de diversos usos y su paso a caracteres latinos, Leibniz usa la expresión en su Introductio
ad Encyclopaediam arcanam y
la define como “ciencia de lo que es y de la nada, del ente y del no ente, de
las cosas y de sus modos, de la sustancia y del accidente”. Ya como término técnico la encontramos en la
obra Ontologia sive de ente in genere de Jean Le Clerc publicada en 1692. Y Christian Wolff la populariza
definiéndola como “ciencia del ente en general, en cuanto que ente”. Afirma que
usa un método demostrativo o deductivo y analiza los predicados que
corresponden al ente en cuanto ente. Todos
estos sentidos contribuyeron a identificarla en la práctica con la metafísica.
El problema central de
la ontología fue presentado muy elocuentemente por Willard van Orman Quine en su artículo Sobre
lo que hay.
Un
rasgo curioso del problema ontológico es su simplicidad. Puede formularse en
dos monosílabos castellanos: «¿Qué hay?». Puede además responderse en una sola
palabra: «Todo», y todos aceptarán esta respuesta como verdadera. Sin embargo,
esto es sólo decir que hay lo que hay. Queda lugar para discrepancias en casos
particulares; y así la cuestión ha persistido a través de los siglos.
En general, cada uno
de estos "casos particulares" presenta un problema distinto. Desde la segunda mitad del siglo XX, el
naturalismo imperante ha
determinado que los debates metafísicos sean principalmente acerca de la
existencia o no de todo aquello que parece entrar en conflicto con la
descripción del mundo provista por las teorías científicas más exitosas. Esto se refleja en la elección de algunos de
los casos que se mencionan a continuación:
Las entidades abstractas: Es ampliamente
aceptado que todas las entidades caen en una de dos categorías: o son abstractas,
o son concretas. Los números, ,
los conjuntos y los conceptos son algunos ejemplos de entidades que
intuitivamente clasificamos como abstractas, mientras que el planeta Venus,
este árbol y aquella persona son ejemplos intuitivos de entidades concretas.
Sin embargo, todavía no existe un criterio aceptado para decidir cuándo una
entidad es abstracta y cuándo concreta, aparte de la intuición. Además, tampoco
existe acuerdo sobre si las entidades abstractas siquiera existen, y en caso de
que existan, sobre cuáles existen.
Las entidades del sentido común: Al encontrar una
silla, ¿debemos decir que lo que hay en el mundo es una silla? ¿O sería más
correcto decir que lo que hay, estrictamente hablando, es un montón de
moléculas? ¿O quizás un montón de átomos? Y
está claro que este argumento puede extenderse a muchas otras entidades del
sentido común.
Los universales: También llamados propiedades, atributos o cualidades, son los supuestos referentes de los predicados como
"verde", "áspero", "amigo" o "insecto".
La existencia de los
universales se postula para justificar nuestra manera de hablar acerca de los
individuos. Así por ejemplo, estamos justificados en decir de una planta que
"es verde", porque la planta posee el universal verde, o alternativamente porque
el universal verde está presente en la planta. Además, podemos decir de varias cosas que
"son todas verdes", porque el universal verde, siendo algo distinto de
las cosas, está sin embargo presente en todas ellas. El problema de los universales es
acerca de si los universales existen, y en caso de que así sea, cuál es su
naturaleza: si existen en las cosas (in re), o independientemente de
ellas (ante rem), o en nuestra mente, por mencionar algunas posturas.
Según Husserl la ontología es una ciencia de las
esencias que puede ser formal o
material. La primera se dedica a las esencias formales, es decir, a las
propiedades de todas las esencias. Las ontologías materiales tratan de esencias
materiales y se restringen según los modos de sus objetos. Por tanto, son
llamadas también “ontologías regionales”. Obviamente la ontología formal abarca
todas las materiales e incluso las del ser.
Heidegger afirma que existe una ontología
fundamental que es llamada “metafísica de la existencia” que se encarga de
descubrir “la constitución del ser de la existencia”. La ontología se refiere
entonces a las condiciones de posibilidad de las existencias o al ser mismo en
su apertura originaria. Además, insiste en diferenciar la
metafísica de la ontología,
alegando que son radicalmente distintas, pues la primera confunde ser con ente;
mientras que la segunda, parte precisamente del hecho de que son diferentes.
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=ontolog%C3%ADa
[Fecha de consulta: 19-06-2012]
Paradigma
El término paradigma se origina
en la palabra griega παράδειγμα (parádeigma) que a su vez
se divide en dos vocablos "pará" (junto) y "déigma"
(modelo), en general, etimológicamente significa «modelo» o «ejemplo». A su vez
tiene las mismas raíces que «demostrar».
En todo el ámbito científico, religioso u
otro contexto epistemológico, el
término paradigma puede
indicar el concepto de esquema formal de organización, y ser utilizado como
sinónimo de marco teórico o conjunto de teorías.
Este concepto fue originalmente específico de la gramática: en 1992 el diccionario
Merriam-Webster definía su uso solamente en tal contexto, o en retórica para
referirse a una parábola o a una fábula. En lingüística, Ferdinand de Saussure ha
usado, para referirse a
una clase de elementos con similitudes. El término tiene también un significado
en el terreno de la psicología refiriéndose a aceptaciones de ideas,
pensamientos, creencias incorporadas generalmente durante nuestra primera etapa
de vida que se aceptan como verdaderas o falsas sin ponerlas a prueba de un
nuevo análisis.
En términos generales se puede definir al término
paradigma como la forma de visualizar e interpretar los múltiples conceptos,
esquemas o modelos del comportamiento en todas las etapas de la humanidad en lo
psicológico y filosófico, que influyen en el desarrollo de las diferentes
sociedades así como de las empresas, integradas e influenciadas por lo
económico, intelectual, tecnológico, científico, cultural, artístico, y
religioso que al ser aplicados pueden sufrir modificaciones o evoluciones según
las situaciones para el beneficio de todos.
El filósofo y científico Thomas
Kuhn dio a paradigma su significado contemporáneo cuando lo adoptó
para referirse al conjunto de prácticas que definen una disciplina científica
durante un período específico de tiempo. El mismo Kuhn prefería los
términos ejemplar o
ciencia
normal, que tienen un significado filosófico más exacto. Sin embargo, en
su libro La Estructura de las
Revoluciones Científicas define a un paradigma de la siguiente manera: Lo
que se debe observar y escrutar. El tipo de interrogantes que se supone hay que
formular para hallar respuestas en relación al objetivo. Cómo tales interrogantes deben estructurarse. Cómo deben interpretarse los resultados de la
investigación científica.
Los modelos paradigmáticos son modelos metafísicos
y epistemológicos, que proporcionan el "contexto" en que se forman los
diferentes modelos teóricos y teorías de un nivel inferior, presentando las
directrices generales de agrupamiento de las diferentes teorías.
Alternativamente, el Diccionario Oxford define a
paradigma como "Un patrón o modelo, un ejemplo". Así, un componente
adicional de la definición de Kuhn es: Cómo debe conducirse un experimento y
qué equipamiento está disponible para realizarlo. De esta forma, dentro de la ciencia normal,
un paradigma es el conjunto de experimentos modélicos capaces de ser copiados o
emulados; siendo la base para crear un consenso científico. El paradigma
prevalente presente en el consenso imperante, a menudo, una forma más
específica de ver la realidad o las
limitaciones de propuestas para la investigación futura; más que un método
científico mucho más genérico. Esto nos pudiera conducir a un paradigma
positivista.
El cambio de paradigma tiende a ser
drástico en las ciencias, ya que éstas parecen ser estables y maduras, como
la física a fines del siglo XIX. En aquel tiempo la física aparentaba
ser una disciplina que completaba los últimos detalles de
un sistema muy trabajado. Es famosa la frase de Lord
Kelvin en 1900, cuando dijo: "No queda nada por ser
descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas
más y más precisas". Cinco años
después de esta aseveración, Albert Einstein publicó su trabajo relatividad especial que fijó un sencillo
conjunto de reglas superando a la mecánica de Newton, que había sido utilizada
para describir la fuerza y el movimiento por más de doscientos años. En este
ejemplo, el nuevo paradigma reduce al viejo a un caso especial, ya que la
mecánica de Newton sigue siendo una excelente aproximación en el contexto de
velocidades lentas en comparación con la velocidad de la luz.
En La
estructura de las revoluciones científicas, Kuhn escribió que "las sucesivas transiciones de un
paradigma a otro vía alguna revolución, es el patrón de desarrollo usual de la
ciencia madura".
La idea de Kuhn era revolucionaria en su tiempo, y
causó más cambios que todos los académicos hablando sobre ciencia, esta manera
fue en sí misma un "cambio paradigmático" en la historia científica y
de la sociología.
Probablemente el uso más común de paradigma, implique el concepto de
"cosmovisión". Por ejemplo, en ciencias sociales, el término
se usa para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que
afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que
responde a esa percepción. Debe tenerse en cuenta que el mundo también es comprendido
por el paradigma, por ello es necesario que el significado de paradigma es la
forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las
realidades cercanas al conocimiento.
La palabra paradigma es también utilizada para indicar un patrón o
modelo, un ejemplo fuera de toda duda, un arquetipo. En este sentido se la
utiliza frecuentemente en las profesiones del diseño
También se usa en cibernética; aquí significa un
pre programa conceptual para el ordenamiento de unos datos aún más caóticos en
términos relativos.
Serendipia
Una serendipia es un descubrimiento o
un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra
cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para
reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con
lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la
casualidad, coincidencia o accidente. El cometa Shoemaker-Levy 9 fue
descubierto en 1993 gracias a una serendipia.
En
la historia de la ciencia son frecuentes
las serendipias. Por ejemplo, Albert Einstein reconoce esta cualidad en algunos de sus hallazgos.
También existen casos de serendipias en obras literarias, cuando un autor
escribe sobre algo que ha imaginado y que no se conoce en su época, y se
demuestra posteriormente que eso existe tal como lo definió el escritor, con
los mismos detalles. No se debe confundir con la anticipación o la
ciencia-ficción, donde se adelantan inventos mucho más genéricos que casi todo
el mundo cree que probablemente existirán algún día
El término serendipia
deriva del inglés serendipity, neologismo acuñado por Horace Walpole en 1754 a partir de un cuento tradicional persa llamado «Los tres
príncipes de Serendip», en el que los protagonistas, unos príncipes de la isla
Serendip —que era el nombre árabe de la isla de Ceilán, la
actual Sri Lanka—,
solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades. Las versiones
inglesas del relato provienen del libro Peregrinaggio
di tre giovani figluoli del re di Serendippo publicado en Venecia en 1557 por
Michele Tramezzino, según traducción de Christoforo Armeno. El cuento se recoge en el libro de poemas de
1302 Hasht Bihist ("Ocho paraísos") de Amir Kushrau.
La palabra serendipia se usó mucho en sus
orígenes, pero fue cayendo en desuso. Ha sido rescatada recientemente gracias
al renovado interés en este tipo de asuntos y a otros motivos culturales (hay
una película del año 2011 dirigida por Peter Chelsom y protagonizada por John Cusack y Kate
Beckinsale).
El término chiripa,
mucho más utilizado en lenguaje coloquial, podría
considerarse también como un sinónimo de serendipia, si bien se tiene como un
modismo de uso no general en el mundo hispanoparlante,
se usa con una connotación más bien festiva y se refiere comúnmente a
casualidades o eventos fortuitos en la vida cotidiana, incluso a hechos
intrascendentes. También se habla a
veces de «pseudoserendipia», en la cual el investigador, tras haber investigado
mucho sobre algo sin obtener resultados, consigue finalmente su objetivo, pero
a causa de un accidente fortuito o una revelación. Esto suele suceder en los
episodios de la serie de
televisión Dr. House,
donde Gregory House acaba resolviendo muchos de los casos por una revelación,
aunque después de mucho investigar. También se aprecia en la película Back to the future donde el Doctor Emmett Brown obtiene
la idea de cómo construir el condensador
de flujo al despertarse «después
de golpearse en la cabeza con el lavabo al resbalar cuando trataba de colgar un
reloj de pared en el baño subido en el retrete».
Louis Pasteur destacó
la importancia de la observación acompañada de ingenio en Ciencia: "Dans
le champ de l'observation, le hasard ne favorise que les esprits préparés"
La aplicación del
sildenafilo (Viagra) como fármaco contra la disfunción eréctil se descubrió al
comprobar que los sujetos varones que probaban el fármaco no devolvían los
blísters.
Si bien existen varias
teorías acerca del origen del dulce de leche , la más popular y ampliamente difundida es que fue producto del
olvido de una criada, al dejar en el fuego la leche con azúcar (preparación
conocida en esa época como "lechada"). Según Umberto Eco,
la llegada de Colón a
América sería una serendipia. Niels Bohr llevaba
mucho tiempo trabajando en la configuración del átomo. Tuvo un sueño en el cual vio un
posible modelo de dicha configuración, y al despertar, lo dibujó en un papel,
sin darle mucha importancia. Poco tiempo después, volvió a ese papel y se dio
cuenta de que realmente había hallado la estructura del átomo. Más recientemente, en enero de 2012, Clara
Lazen, alumna de quinto grado de la escuela primaria Border Star Montessori en Kansas (Missouri, EE.UU.), encontró de forma
accidental durante su clase de ciencias una nueva molécula que puede almacenar
energía. El descubrimiento fue confirmado por los científicos de la Universidad de Estatal de Humboldt. El
profesor de Química Robert Zoellner pidió a sus estudiantes de quinto que
construyeran una serie de moléculas con sus kits de modelado. Obviamente, no esperaba
que los niños realizaran ningún descubrimiento científico, pero cuando se
acercó al pupitre de Clara Lazen vio que la pequeña había dispuesto al azar una
combinación única de átomos de oxígeno, nitrógeno y carbono. El resultado era
una molécula que Boehr nunca había visto antes. La nueva molécula
Tetranitratoxycarbon era, en efecto, una combinación única de átomos de
oxígeno, nitrógeno y carbono. Conteniendo la misma combinación de átomos que la
nitroglicerina, un potente explosivo. Si lograra ser sintetizada, podría
suponer una nueva forma de almacenar energía
Teleología
El término teleología viene del griego τέλος -εος, que
significa fin, y logía que es el
estudio de los fines o propósitos de algún objeto o algún ser, o bien
literalmente, a la doctrina filosófica de las causas finales. Usos más
recientes lo definen simplemente como la atribución de una finalidad u objetivo
a procesos concretos.
El origen del término
puede rastrearse hasta la Grecia
Antigua. Aquí es donde encontramos una
caracterización de las cuatro clases de causas existentes, planteadas por Aristóteles:
Causa material: aquello de lo que
está compuesto algo.
Causa formal: aquello que da el
ser a un objeto (ver doctrina metafísica de Aristóteles).
Causa eficiente: aquello que ha
producido (causado) un objeto.
Causa final: aquello para lo que
existe un objeto.
Tanto para Aristóteles como para muchos otros autores
antiguos, la causa final era la más
importante en cuanto a la explicación de la Filosofía
Práctica, aunque no se debe olvidar que eran necesarias las cuatro causas para
la explicación completa del universo.
Tras la configuración
del cristianismo tal y como se conoce en la actualidad tras el Concilio de Nicea, la explicación por
causas finales empezó a considerarse la única explicación que podría servir
para acceder a los misterios divinos. Esto es producto de la introducción de la
filosofía clásica en contextos filosóficos y teológicos (en la Edad Media eran
prácticamente indistinguibles) primero a Platón y luego a Aristóteles. Este movimiento se llamó Escolástica e intentaba comprender la revelación
divina con estas herramientas.
En la Edad Moderna se inicia un cambio de tendencia. Se
considera que la explicación por causas finales era antropomórfica, pues del hecho de que
el hombre conozca por causas finales no se deriva que el universo funcione con este principio. Es por
ello que surge un movimiento, el mecanicismo,
que intentará explicar el mundo por causas eficientes. Esto es lo que
posibilitará el nacimiento de la ciencia moderna.
Cuando Charles Darwin escribe El origen de las especies una
revolución comienza. La tesis básica en su texto apuntaba a que la vida sobre
la tierra tal y como la conocemos es producto de la selección
natural actuando durante
largos períodos de tiempo. Para llegar a tal conclusión se basó principalmente
en los textos de Charles Lyell sobre geología en conjunción con una idea de Thomas Malthus en su Ensayo
sobre el principio de la población. Podemos parafrasear a Darwin
utilizando una terminología más actualizada diciendo que postuló el principio
de que «los individuos de una especie que obtienen de una serie de rasgos
aleatorios (mutaciones) una superior capacidad adaptativa (eficacia biológica)
que otros miembros de la misma especie con los cuales compiten por el alimento
serán los que transmitirán su carga genética a las siguientes generaciones,
logrando así, a lo largo de mucho tiempo, la variación de las especies sobre la
tierra».
Como puede verse, la
explicación de Darwin es naturalista y eficientista. No explica la variación de
las especies con base a unos fines determinados los cuales se persiguen. Esto
iba en contra de la doctrina creacionista defendida por la iglesia, lo cual
provocó el rechazo desde este ámbito. La explicación tradicional, en la que se
ridiculiza la pretensión de Darwin de que el hombre procedía del mono, no fue
más que una estratagema de la iglesia para ocultar el verdadero punto de ataque
contra esta nueva teoría.
Hoy en día muchos
grupos o doctrinas siguen utilizando las explicaciones teleológicas de tipo sobrenatural en biología (el ejemplo
que quizás pueda ser más conocido es el famoso diseño inteligente) para intentar dar
alternativas a las explicaciones neo
darwinistas ya que las consideran
erróneamente adoptadas por la ciencia moderna por ser la única explicación
que no implica una causa exógena a la naturaleza. La excepción naturalista es la teoría científica de Lamarck, que hoy se considera
superada, en la que habría en los organismos vivos una teleología a corto plazo
para la evolución de los órganos según su funcionalidad.
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